El bióxido de carbono, generado principalmente a través de la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural, o sus derivados), es el gas de efecto invernadero dominante, así como el transporte y el cambio de uso de suelo, generan alrededor del 70% de las emisiones de CO2 en el país (INE, 2000). México aparece en Latinoamérica como el principal emisor de CO2, lo que equivale a cerca del 2% de las emisiones globales (INE 2001).
La década de los 90s fue la más caliente del último milenio y la temperatura puede aumentar de 1.4 a 5.8°C para el 2100. Los impactos potenciales mundiales de un cambio climático son los siguientes:
• Climas más extremosos y fenómenos climáticos más intensos.
• Variación en la frecuencia de sequías e inundaciones (cambios en los patrones de precipitación).
• Aumento del nivel mar e inundaciones costeras a causa del derretimiento de las capas de hielo de los polos y glaciares.
• Incremento de la contaminación ambiental y retraso en la recuperación de la capa de ozono.
• Perturbación de la productividad de los ecosistemas tanto terrestres como marinos, con posible pérdida de especies y diversidad genética (extinción de un número significativo de especies que resulten más sensibles a los cambios y no puedan adaptarse).
Las repercusiones en México por el Cambio Climático pueden ser las siguientes:
• La superficie con buenas condiciones para el cultivo de maíz se reducirá del actual 40% del territorio nacional a sólo el 25%.
• El 50% de la vegetación del país puede sufrir modificaciones.
• El aumento del nivel del mar puede cubrir las costas hasta 40 ó 50 km. tierra adentro en las zonas más vulnerables.
• Un 96.9% del territorio nacional de México es susceptible en grado moderado y alto a la desertificación y la sequía meteorológica.
• Menor disponibilidad de agua en el país.
Diego Alfonso Lavastida Venegas |